Generación de Capital Intelectual
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Mtro. Víctor Flint Flores Hernández
victorflint@hotmail.com
Fuente: Flores Hernández Víctor Flint (2006), u-Tópicos de Educación, El Zapoteco, No. 8, Mayo-Junio-2006, pp. 3-5.
Tengo 12 años dedicados al estudio y formación de capital humano, durante los cuales las utopías se han convertido en mis propósitos de enseñanza. Cuando leo y analizo sobre ellas, aumenta mi interés por encontrar las aplicaciones del término en la educación presente y del futuro, donde con sus carencias, conflictos y crisis, nace la utopía como un reto profesional, como señaló Ernst Bloch, para mejorar la sociedad.Dejé de percibir a la utopía como inexistente, irrealizable o imposible y disiento de quienes la consideran alucinación o capricho, en ella reconozco: un sueño, un ideal planeado, posible, si se lucha por alcanzarlo. Para Polak, el pensamiento utópico significa libertad, elección y creatividad y con esas características aprendí a describir mi visión como educador, al que Ralph W. Emerson define como quien hace que las cosas difíciles parezcan fáciles.
El llamado Sub-Comandante Marcos, dice que la utopía sirve “para caminar”, nos invita a ser protagonistas de la actualidad y no esperar que otros nos cuenten lo que hacen. Colaborar en la educación, trabajar en pos de un ideal y ser actor más que espectador, me ha funcionado, por eso me gusta ser educador, un educador que genera capital intelectual. ¿Utópico? ¡Claro! La utopía es producir para avanzar, eso es vivir.
Ideas capitalizables
Hace poco conversé con una de mis maestras, Maribel Gil Palomares, quien me invitó al Congreso Internacional de Dirección Estratégica que cada año realiza el Instituto Tecnológico de Sonora. El tema de esta ocasión: “Generando Capital Intelectual para una Sociedad del Conocimiento”, llamó mi atención a nivel personal y alertó mi vocación en el ámbito profesional. Si se trata de capital intelectual es una experiencia que tengo que vivir.
Acepté la invitación recordando los años 2003 y 2004 cuando publiqué en El Buzón de Pacioli, un par de artículos sobre aprendizaje organizacional y coaching. En ellos planteo que estas estrategias son generadoras de capital intelectual, al que definí como el conjunto de competencias individuales que debe sistematizarse para facilitar a los colaboradores que comprometan sus aptitudes con la organización.
El capital intelectual incluye los conocimientos que la organización ha logrado por su personal, reflejados en el aprendizaje y crecimiento de la empresa y sus integrantes. Esta manera de capitalizarse inicia con la integración de elementos competentes, y continúa con la capacitación, es permanente; por eso nuestras competencias como docentes deben desarrollarse en un proceso de mejora continua. Predicar con el ejemplo.
Capitalizar los proyectos
En entrevistas con directivos y encargados de la educación y su destino, ha surgido el tema: Vinculación. En particular, me han expresado su preocupación y las acciones emprendidas para insertar a los estudiantes en la vida productiva. Con dicho propósito, fomentan proyectos académicos y de investigación para los sectores público, privado y social; que sean detonadores del desarrollo regional y promuevan la participación de los distintos actores en la formación de recursos humanos de alto nivel.
Las instituciones educativas deben aportar resultados cuantificables y medibles a la sociedad a través de sus proyectos de vinculación, que éstos sean acordes con el perfil de una empresa competitiva, capaz de explotar los recursos de la región en beneficio de la comunidad y crecer en forma sostenible. Dicen que las abejas son más organizadas que los hombres, pero a diferencia de ellas, nosotros tenemos un plan, un ideal de sociedad. El reto está en los proyectos.
A los docentes nos corresponde transformar las ideas en proyectos congruentes, tanto con las características regionales como con la visión internacional, de la que muchas universidades presumen pero no todas entienden. Los proyectos reflejan nuestras competencias y capacidad de formar profesionistas de calidad; aunque algunos docentes no lo ven así, lo que limita la visión empresarial y la confianza en la vinculación.
Las organizaciones exigen eficiencia y productividad y la esperan en los proyectos estudiantiles, que constituyen el lazo más fuerte entre el ámbito empresarial y el educativo. Como docentes, podemos hacer posible que, además de alcanzar los objetivos de vinculación, los estudiantes: incrementen su formación, desarrollen sus competencias, mejoren sus talentos y habilidades, y se preparen para la competencia diversificando experiencias y motivando su responsabilidad.
Si lo anterior se expresa en las metas de un proyecto, si los productos se reflejan en nuevos y mejores métodos, sistemas, procesos, patentes, marcas y registros, es un proyecto capitalizable. Quienes lo consideren utópico, están cuestionando su propia capacidad y negándose a la posibilidad de demostrar su propio capital intelectual. Para Ernesto García nuestra misión principal como docentes es sostener las utopías, yo los invito a apoyar las propuestas.
Si colaboramos todos con la generación de capital intelectual, lograremos el desarrollo empresarial y educativo. La fuente principal serán proyectos que: especifiquen y definan claramente los productos resultantes; contemplen el desarrollo de aptitudes competitivas a nivel internacional de los estudiantes; logren impacto en la región a través del desarrollo sustentable de la empresa.
Hagamos nuestra labor. Somos corresponsables de la educación que se imparte en nuestros planteles. Junto con estudiantes, autoridades educativas, padres de familia y sociedad, logremos que los estudiantes incrementen su capital individual, exploten sus competencias profesionales y despunten al desarrollo sostenido de nuestra economía nacional. Luis Flores Herrera exhorta: Si nos consideramos capaces, demostremos que lo somos.
Continuará...







